Rafeef Ziadah: granada en una mano con buena puntería

¿Puede la poesía cuestionar versiones oficiales, dar voz a quienes nadie escucha, conmover corazones frígidos?

Rafeef Ziadah:

granada en una mano con buena puntería

¿Puede la poesía romper las barreras culturales, religiosas, espaciales? ¿Puede la poesía cuestionar versiones oficiales, dar voz a quienes nadie escucha, conmover corazones frígidos? ¿Puede la poesía detener las bombas que caen del cielo irracional y constantemente? ¿Puede la poesía horadar un boquete en las conciencias para dejar que entre la luz? En un mundo donde el discurso del odio lo explica y lo justifica todo, cada poeta, cada mujer y hombre que se acerca a denunciar los horrores de la guerra con poesía sabe que no y quiere creer que podría.

Todxs los que hemos escrito poesía en países devastados en tiempos inciertos, en pueblos que siguen a arañazo de tierra, a patada limpia, a grito pelado, todxs lxs que hemos estado ahí sin poder ser algo más que testigos soñamos con que de algo nos valga la poesía. Porque no tenemos armas, ni formamos ejércitos ni tenemos voz de mando y porque simplemente no creemos en la guerra: por ninguna causa, bajo ningún concepto; la guerra es una equivocación. Para nosotrxs -lxs locxs, ingenuxs, idealistas- la poesía aspira a ser granada en una mano con buena puntería, esa es nuestra arma, nuestro credo.

Cuando me topé por primera vez con el más célebre poema de Rafeef Ziadah “We teach life, Sir.” estaba en un lugar público, pero eso no detuvo mis lágrimas enfebrecidas, el temblor de mi garganta, el sudor sobre las palmas de mis manos. No detuvo el impacto, el golpe entre las costillas: lo que estaba viendo, lo que estaba escuchando, lo que estaba sintiendo; era exactamente el mismo hartazgo mío por las cosas que suceden indeteniblemente, indefectiblemente en el lugar en donde una vive, de donde una viene. Las sufres, aunque no las veas; te ocurren, aunque le pasen a alguien más, a lxs hijxs de alguien más, a los padres de alguien más, a las hermanas, las madres y las amigas de otrxs. La guerra de los poemas de Ziadah es, con sus siniestras características locales, la misma guerra que han retratado todxs lxs poetas, pero por sobretodo, la misma guerra mía, la del país en el que vivo.

La guerra en los países como México y Palestina es una necesidad del vecino rico, del vecino poderoso; es el resultado de la obstinada resistencia de los pueblos a convertirse del todo en esclavos o a persistir (con necia insistencia) en seguir existiendo. La guerra es el grito ensordecedor que calla todos los discursos y a ella sin embargo puede oponerse la poesía.

Rafeef Ziadah nació en Líbano el mismo año que yo. Nunca ha pisado Palestina. Artista de la palabra, ha participado en sinnúmero de encuentros de poetas, manifestaciones en contra de la guerra y tiene un espectáculo itinerante de guitarra y poesía. Su voz es la denuncia que no para. Certera como las bombas, ácida y humorística, tiene el don de hablar para ser comprendida. Por lo menos diez de sus trabajos pueden ser reproducidos en video a través de la internet. Su poema “We teach life, Sir.” se encuentra subtitulado al español.

¿Puede entonces la poesía romper las barreras culturales, religiosas, espaciales?..

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